amor-dinero-2 Amor y dinero

En nuestra cultura hispana, es casi un sacrilegio hablar de amor y dinero. Además, es casi una ofensa para los hombres que una mujer quiera saber si él es estable económicamente.

Peor aún, el machismo reinante en nuestra cultura, hace que los hombres terminen casados con mujeres que son unas verdaderas máquinas del pago con tarjeta de crédito. Compradoras compulsivas. O unos casos perdidos en materias de deudas que están a punto de hospital psiquiátrico.

Muchas mujeres sueñan con lo que vende la televisión hispana. Un hombre que les resuelva la vida. Por otro lado, los hombres esperan una mujer multimillonaria que lo saque de la pobreza.

Y el peor de todos los paradigmas, el hombre cree que tiene que echarse a la espalda la carga familiar completa. Todo esto porque debe demostrar que es él un macho alfa.

Cuánto daño hace la televisión contando historias de triunfos y éxitos inmediatos que son producto de la ficción.

El tema dinero en nuestra cultura es casi un tabú, si te atreves a hablar de ello con tu pareja. Ya sea, porque quieres resguardar tu capital y no meterte en deudas con alguien que no tiene una buena higiene financiera. Es malo hablar de ese tema, según los financieros familiares que no han ahorrado un peso nunca.

Créeme que esa otra parte es posible que te trate de interesado(a), arribista, tacaño(a), etc. Y obvio, sale a relucir el tema: si tú me pides eso es porque no me quieres. NO, al contrario, te quiero y como me quiero más yo, no me gustaría meterme en deudas por tu culpa. (Esa debería ser nuestra respuesta)

En otras culturas, anglosajonas y francófonas, la gente está habituada a hablar del dinero. Me explico, solo la gente que maneja mucho dinero y que saben la importancia de tener educación financiera.

El resto de la población, podrá tener educación universitaria, pero viven pagando la deuda de los estudios universitarios, la tarjeta de crédito, el crédito del coche y la hipoteca de la casa. En esa lista incluye los gastos fijos y algunos gastos extraordinarios como las vacaciones.

En Estados Unidos, por ejemplo, los jóvenes a los 16 años reciben tarjetas de crédito. Enviadas por las instituciones financieras para crear el hábito de la dependencia bancaria.

De esta manera, al terminar la secundaria y pasar la universidad, llevan consigo el peso de la deuda que les genera su primera tarjeta de crédito.

Cuando llegas a la universidad los bancos empiezan a enviarte tarjetas como si de cupones de descuento se tratara. Las personas que no saben nada de educación financiera, empiezan a acumular deudas.

Al final de la universidad, tienen las dos primeras grandes deudas de su vida. La tarjeta de crédito por pagar y el crédito universitario que no se paga solo.

Comienzan a trabajar y ya llevan una pesada deuda con intereses entre el 15 al 24% de intereses mensuales. Si alguna vez viste matemática financiera, comprenderás mejor que es interés simple o compuesto.

Esto es un ejemplo, de esas culturas. En la cultura hispana, las cosas vienen un poco diferentes. Los bancos quieren garantías de pago, pero hay personas que creen que la tarjeta de crédito es dinero a manos llenas.

Cosa que no es real, ni se ajusta al sistema bancario de nuestros países. La tarjeta de crédito es un instrumento financiero para mantenerte endeudado, si tú te dejas. Clic para tuitear

Tendrás que aprender que es un prestamista muy malvado que te presta dinero, que deberás pagar ese mismo mes. Si no tienes para pagar, no importa sobre los 100 te meto un interés de 19. Lo que me lleva a sumar para el siguiente mes, una deuda a pagar de 119 dólares, pesos o cualquier moneda que manejes ¿Qué te parece?

Vamos creciendo, conocemos personas y hacemos un círculo de amigos. Trabajamos, compramos, tenemos deudas y pagamos la deuda. Este es un ciclo interminable, si no decides educarte financieramente.

Y entonces, llegamos al punto de conocer a alguien en nuestra vida personal.

Llega el amor y con ello una persona a tu vida, de la cual por lo general no preguntamos sobre su vida financiera.

A veces, nos interesa su vida pasada, más que el problema futuro en el que nos podamos meter mientras que esa persona tenga deudas.

Y si quieres casarte por separación de bienes, resulta que quien lo propone pasa por ser el malo de la situación. Así que, en la gran mayoría de los casos nos pesa el qué dirán y terminas casándote por bienes mancomunados.

Pero, hablemos de las dificultades de no preguntar por la sanidad financiera de ese ser humano que dice estar dispuesto a compartir su vida con nosotros por amor.

Cuando las dificultades arrecian en las parejas y sobrevienen los problemas. La gran mayoría de divorcios surgen por la causa llamada: problemas financieros.

Ya sé, lo entiendo perfectamente, pero por experiencia propia te digo, será mejor que empieces a tocar el tema dinero. Olvídate, del qué dirán y que irá a decir tu pareja. Toca el tema, y será mejor que veas que tanto le afecta a la otra persona tocarlo, pues serán claras señales de si tienes que salir de esa relación ahora.

Y mejor que sea antes del matrimonio, así te evitas tener que compartir deudas con el divorcio.

Un presupuesto equilibrado está lejos de rimar con romanticismo, pero está actividad no puede ser menos importante para una pareja.

Las parejas que evitan hablar de dinero son las mismas que deben atenerse a las consecuencias de los problemas que vendrán.

Según los expertos tú debes conocer de tu otra mitad lo siguiente: el sueldo, el total de sus deudas y de sus gastos mensuales.

¿A que no suena romántico?

No te digo que deberás revisar cada pago que hace esa persona, pero si debes tener una idea general para ser precavido. Sin embargo, cuando estás pensando en casarte, tienes que saber esas tres cosas de forma precisa.

Es recomendable, hablar continuamente de dinero entre los dos, para asegurarse que ustedes están en la misma línea de pensamiento.

Podrás sentarte con esa persona a planificar según lo que ustedes requieran y las formas cómo realizar pagos. Incluso con el tiempo, cómo poder hacer inversiones juntos y ahorrar.

En los casos de las parejas donde una sola persona toma las riendas de este aspecto fundamental las cosas, no irán bien.

Es como leerte el futuro, cuando uno de los dos tiene mentalidad de ahorrador (no tacaño) y el otro de comprador compulsivo. Es seguro que esa relación no dure. Además, de adivinarte el futuro, te digo que podrás arrepentirte al verte en bancarrota.

Compartir las tareas financieras entre los dos, cuando han sincerado que esperan de la relación en el área financiera. Es una buena idea para repartirse los roles e intercambiarlos. Una persona hace un seguimiento de los gastos y la otra del ahorro e inversiones.

La primera decisión financiera a tener en cuenta a título de pareja, consiste en determinar si ustedes desean abrir una cuenta bancaria conjunta.

Hay quienes tienen las cuentas bancarias de la siguiente forma:

Una cuenta para los gastos de la casa.

Y una cuenta bancaria para cada uno para sus gastos y necesidades personales.

Ese es solo un ejemplo, cada quien decide que hacer en su relación de pareja. Sin embargo, me atrevo a decirte que normalmente en los divorcios TODOS salimos perdiendo.

Por estas razones, es mejor hablar de dinero con tu pareja lo antes posible. Establezcan un objetivo financiero en común y lógrenlo entre los dos.

El presupuesto no tiene por qué ser complejo. Entre los dos pueden supervisar sus gastos para eliminar lo que es inútil.

Yo conozco personas que van a comprar café todos los días por la mañana a una cafetería mundialmente famosa. Y son la misma pareja que dicen que no tienen para un viaje de vacaciones. ¿Qué crees que deberían hacer con ese café diario pagado de los dos si quieren un viaje de vacaciones?

Tú y yo ahora podemos tener una respuesta.

Pero, ¿ellos tendrán una? ¿Estarían dispuestos a sentarse y hablar de dinero para organizar ese objetivo común de ir de viaje?

Conocí a un comprador compulsivo, que lloraba y se daba contra las paredes por no tener suficiente dinero para pagar sus deudas. Un día le hice un plan de pago, cuando lo vio se sonrió y lo dejo de lado.

Y de lado se quedó el plan de pago, ni lo siguió, ni tan siquiera lo puso en práctica dos meses. Sigue con deudas grandísimas y comprando compulsivamente, le llora a su familia diciendo que no tiene cómo pagar sus deudas.

Termina por hacer un presupuesto mensual para ti y tu pareja. Hagan acuerdos entorno a los gastos, ahorros e inversiones, hablen abiertamente de dinero. Recuerden que el objetivo es cuidarse mutuamente y que los dos estén motivados a ser una mejor pareja. Y, sobre todo, libres los dos de incómodas deudas. Eso los empodera, engrandece el liderazgo personal de cada uno y los hace más libres como seres humanos.

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